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martes, 28 de agosto de 2018
martes, 31 de julio de 2018
DESPEDIDA
DESPEDIDA
Muchas veces nos preguntamos que ¿Qué es la gratitud?
La gratitud es una de muchas emociones positivas. Se trata de centrarse en las cosas buenas de nuestras vidas y dar gracias por lo que tenemos.
La gratitud es detenerse para tomar conciencia y valorar las cosas que solemos dar por sentadas, por ejemplo, tener un lugar donde vivir, comida, agua potable, amigos, familia e, incluso, acceso a la computadora. Es tomarse un momento para reflexionar lo afortunados que somos cuando algo bueno ocurre, ya sea importante o intrascendente.
El día de hoy doy gracias a Dios por haberme permitido laborar en esta noble Institución como es la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, durante 29 años el mes de agosto de 1989 fue el inicio de una linda experiencia como Docente, Director de Escuela, Director del Departamento de Investigación Posgrados y Autoevaluación, Coordinador a nivel Nacional de Sedes del SINAPUCE , Presidente de la Comisión de Gestión de la Calidad de la PUCE a nivel nacional y Jefe de la Biblioteca Juan Pablo II, permitiéndome primero crear la carrera de Ingeniería en Sistemas y contribuir al desarrollo de la educación de nuestra provincia y del centro del país con la generación de 6 maestrías y 3 diplomados. Pero esto no es lo importante lo fundamental es que en todo este proceso me permitió conocer muchos compañeros y amigos como lo son todos ustedes, son excelentes profesionales y por sobre todas las cosas buenas personas y grandes seres humanos. Mi eterna gratitud por la amistad brindada la cual siempre fue contribuida de la mejor manera. Siempre pongan todo de ustedes para que sean grandes para servir mejor.
El ciclo de la vida es una eterna siembra donde nos permite expresar nuestros buenos sentimientos y gratitud no con palabras si no con obras y la cosecha será abundante.
Su amigo por siempre
Telmo Viteri
miércoles, 25 de julio de 2018
RODRIGO PACHANO LALAMA
RODRIGO PACHANO LALAMA
ESCRITOR Y POETA AMBATEÑO
Golondrina
de ternura
Preciosa como una gema,
Un día, como no hay otro,
Vino a mí, dulce y pequeña,
En pañales de alegría
Mi dicha la trajo envuelta...
Y así, diminuta y todo,
Ya llena mi vida entera!
(“Romance de María Judith”)
Preciosa como una gema,
Un día, como no hay otro,
Vino a mí, dulce y pequeña,
En pañales de alegría
Mi dicha la trajo envuelta...
Y así, diminuta y todo,
Ya llena mi vida entera!
(“Romance de María Judith”)
Poeta, periodista, ensayista y antólogo. Formó parte del grupo
literario Lar afincado en Ambato. Fue Ministro de Educación. Sobre la obra de
este autor, los hermanos Barriga López, señalan: “Periodista de persistente trabajo;
intelectual de obra realizada con tesón, con responsabilidad. Admirador asiduo
de Juan Montalvo, ha entregado importantes páginas a su recuerdo. En el romance
ha efectuado logros que pueden figurar en cualquier antología.”
- Nacido el 7 de agosto 1910 -
Ambato, Tungurahua, Ecuador
- Fallecido el 20 de junio 1984
, a la edad de 73 años
- Abogado. Uno de los ciudadanos más grandes de
Ambato: escritor, poeta, literato, historiador, investigador... autor del
Himno a Tungurahua.
martes, 24 de julio de 2018
ROSARIO MARIA ARROYO OLIVO DE VITERI
ROSARIO MARIA ARROYO OLIVO DE VITERI
ESCRITORA POETA AMBATEÑA
Nació
en Ambato el 1 de febrero de 1929 sus padres fueron Luis Enrique Arroyo y
Rosario María Olivo
Estudio
en Ambato en la Escuela San Vicente de Paul, continuo luego en el Colegio
Nacional Bolívar cuyo rector era Don Juan Francisco Montalvo personaje ilustre
de la ciudad, luego continuo sus estudios de normalista en Quito en el normal
Juan Montalvo y estudios de Pedagogía en la Universidad Central del Ecuador
Por
petición de Doña Blanca Martínez
Mera hija de Luis A. Martínez ingreso
al magisterio iniciando como profesora
rural en Constantino Fernández luego de
ganar un concurso de medios didácticos para la educación de los niños es
nominada como docente en la escuela Eduardo Mera que se iniciaba en el barrio Ficoa, fue
docente de las prestigiosas escuelas Humberto Albornoz, Juan Benigno Vela y
Celiano Monge.
Recibió muchas distinciones y menciones de
honor por parte de la Dirección de Educación, Colegio Nacional Bolívar y del Ilustre Municipio por sus poesías infantiles.
Participo en innumerables recitales con los principales poetas de la apoca
Sus
Poemas eran compartidos semanalmente en la sección cultural de los diarios “ El
Heraldo” el “Avance “ y otros , sus poesías fueron publicadas cuando el Jardín
de Infantes Irene Caicedo cumplía sus bodas de plata, además su obra se publicó
en la revista de la Cooperativa de Educadores así como en el periódico “Crónica
“ que en ese entonces existía en la época, su biografía y un resumen de su obra fue publicado en el libro editado por la Casa de la Cultura núcleo de Tungurahua "Plumas Tungurahuenses"
Fallece
en la ciudad de Ambato el 16 de Abril
del 2010
MANOS!
Hay manos
repujadas
de callosa
belleza,
que sin tener el
néctar
son joyas de
grandeza
Manos
acrisoladas,
en la dura
jornada,
Mortíferas
murallas
del hambre y de
miseria-
Manos que a
diario ponen
el pan sobre la
mesa,
con el rostro
cansado
y la frente
parada
viernes, 20 de julio de 2018
EDGAR CASTELLANOS JIMÉNEZ
EDGAR CASTELLANOS JIMÉNEZ
ESCRITOR POETA
(Ambateño de corazón)
(Quito, 1945)
Poeta y periodista. Fue presidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo de Tungurahua.
Poeta y periodista. Fue presidente de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Núcleo de Tungurahua.
BIBLIOGRAFÍA
Poesía: Un sitio para tres sonrisas (Ambato, 1969); En el principio fue América -Finalista del Premio Juan Boscán, Barcelona, 1973- (Barcelona, 1973); Mutaciones de la voz y los sueños -Finalista del Premio Juan Boscán- (Quito, 1976); El libro de las dedicatorias (Ambato, 1984); En abril y cerrar de hojas -Premio Nacional de Poesía, Portoviejo, 1994- (Quito, 1999).
PABLO BALAREZO MONCAYO
PABLO
BALAREZO MONCAYO
ESCRITOR
– POETA AMBATEÑO
Nació en
Ambato el 10 de diciembre de 1904. Sus padres fueron Pedro Balarezo Franco y
doña Julia Eloisa Moncayo Mera.
“Pablo Balarezo Moncayo es ambateño ilustre, de “ilustre prosapia intelectual y espiritual”. Y esa raigambre ilustre, esa ilustre herencia de sus ancestros, misteriosamente se aglutina…marca hondamente su genética…y le traza la ruta a seguir.
Y el elegido se inclina ante el reto inexorable, y cumple su alto destino de excelso poeta, de escritor, de periodista, de maestro, de incansable adalid de la cultura, y su misión de ambateñia y montalvismo”.
Su padre, educador de tres generaciones ambateñas. Don Pedro Pablo Balarezo Franco, fue su primer maestro, en el hogar en el aula de su “Escuela Particular del Centro” y en el Liceo Montalvo del que era su director.
De su madre, doña Julia Moncayo Moreno, culta dama de muy delicado espíritu, el infante escuchó siempre un lenguaje literario. Es en esta etapa inicial de su vida, que ya se insinúan sus primeras expresiones literarias…tímidas, infantilmente imperfectas, pero prometedoras de algo, “quizá” grande y excepcional.
Precozmente ávido e incansable lector, pronto comenzará a explorar la rica biblioteca del hogar paterno. Leerá los clásicos europeos: Cervantes, Virgilio, Voltaire, Unamuno, Goethe…y ellos imprimirán honda huella en su alma y en su corazón. Leerá a Montalvo, a quien siempre llamará “escritor superbo”, nominación que, con el transcurrir del tiempo y por la asiduidad de su uso en los escritos montalvinos del poeta, terminará convirtiéndose en uno más de los adjetivos inmanentes del “Cervantes de América”. Admirará a Darío, al genial Víctor Hugo, el “dios de las letras francesas”, y sumergirá su espíritu en Nietzche.
Estudios y periodismo
Estudió en el Colegio “Bolívar”, graduándose de bachiller. Se instaló en Quito y siguió Derecho en la Universidad Central. Sin concluir la carrera, regresó a Ambato en 1928, año en que fue Secretario del Gobernador Francisco A. Sevilla. Luego fue Secretario del Colegio Bolívar.
Durante su estancia en Ambato, funda y dirige nuevas Revistas y Periódicos literarios. Aparecen “Sol de domingo” y “Ambato”. Y entre 1931 y 1933, el semanario “Femenil”, en el se publica su poesía “Alas”; y luego, el semanario “Rincón nativo”.
Años después, se estableció en Guayaquil, donde concluyó sus estudios de Derecho. En 1934 ingresó a la redacción del diario “El Universo”. En esa ciudad fue profesor del Colegio Cristóbal Colón y del Rita Lecumberry.
De nuevo en Ambato, en 1943, dio cátedras de literatura y castellano en el Bolívar. Posteriormente fue Secretario del Colegio Montúfar, de Quito y Secretario de la Empresa de Teléfonos.
Su amor por Ambato
Grande fue su amor por Ambato. Le cantó y le arrulló con su amorosa lírica, le ofrendó su gloria, la defendió cuando consideró que fue ultrajado su “ilustre abolengo de ciudad egregia”. Y siempre volvió a ella, para respirar su aire, para cobijarse bajo su cielo, para perderse en su paisaje.
Le habló de su nostalgia por la ausencia, en “Elogio de mi Ciudad”. Exaltó sus raíces ancestrales y sus valores humanos, en su “Maravilla de Ambato”. Le cantó con su verso fragante a huertos y jardines, en su “Canción de Ternura estremecida”.
En su Canto a la Ambateñia, dice: “No había de morirme sin hacer la exégesis de la ambateñia según la llamó mi amor y la comprendió mi ternura. No había de detener mi paso sin decir la interpretación jubilosa de la ambateñia total, que no es voz romántica, menos retórica, sin trascendencia humana, sino raíz telúrica que nace con el hombre ambateño y lo posee en llama de amor, lo aprisiona en caricia y en silicio, y no lo libera ni después de muerto…”
El periodista
En su mente, en su corazón y en su espíritu de delicado poeta, paradójicamente, coexistía el escritor de lucha, muchas veces cáustico y duro. Un combatiente indomable, tenaz y perseverante; inconforme, asistido por la lógica de su alto pensamiento. Inclaudicable en la defensa de sus principios, pero siempre veraz y justo.
Pablo Balarezo Moncayo cumplió con vocación su misión de escritor y periodista, inquietud que siempre aleteó en su alma, desde aquellos primeros años en “Alba azul”, cuando ya se perfilaron sus primeros afanes en tal sentido. Y pagó tributo por ello.
Extensa fue la labor de su pluma en la Sección Editorial y en el Suplemento Cultural de “El Universo” de Guayaquil. En “El Comercio” y “Últimas Noticias de Quito, en el diario “Avance” de Ambato, donde escribió hasta dos artículos por día. Se calcula que habrá publicado unos siete mil artículos, sobre todo literarios y de cultura, durante casi dos décadas de labor periodística.
Sufrió encarcelamiento luego de un Juicio de Imprenta, injusto, que le siguió alguna autoridad, “herida” en su orgullo y vanidad.
“Guardar prisión por ser escritor libérrimo sin la indignidad de tutelajes; por luchar con todas las fuerzas del espíritu por la libre expresión del pensamiento; por denunciar la mentira, la vanidad, la audacia, la inmoralidad y la incapacidad de los que tienen en sus manos el destino de los pueblos, es “SINGULAR PRIVILEGIO”.
Montalvista
Fue un Montalvista de “toda la vida”.
Los minuciosos estudios de todo lo relacionado con Montalvo, pronto lo convierten en el desmitificador del genio, a quien “humanizó” al lograr destruir el mito creado por el quiteño Agustín Yerovi, primer biógrafo del escritor, que aseguraba que “Montalvo se vistió de frac –él mismo – horas antes de morir.
Como Director de la Casa de Montalvo, de 1966 a 1970, Balarezo realiza una estupenda labor cultural y difusión montalvina dentro y fuera del país- Organizó el ámbito material de la Casa Solariega. Formó el Museo Iconográfico, diseñó las Semanas Montalvinas en fechas conmemorativas, convocando para ellas a los más altos pensamientos del país y del exterior. Logró que el Congreso Mundial de Academias de la Lengua, reunido en Quito, visite Ambato, y que Montalvo sea declarado Académico Póstumo, por las veintiún Academias de América.
(Fuentes: Revista Ambato Nº 59. Bibliografía familiar de Pablo Balarezo Moncayo)
Un ‘tríptico espiritual’
Quizá el mejor logro de Pablo Balarezo como Director de la Casa de Montalvo, fue crear un invalorable “tríptico espiritual” en honor del escritor, pues obra suya es la consecución, por primera vez en más de cuarenta años desde la creación de la Casa, de una edición de las Obras Completas de Montalvo.
Luego está su idea creadora de la “Orden de Montalvo”, que constituiría el símbolo de la Entidad Montalvina y que se materializó en Ordenanza Municipal, en 1967. Se completa el tríptico con la idea de crear la “Cátedra Juan Montalvo”, con miras a institucionalizarle en los colegios del país.
Por toda esta obra, Pablo Balarezo fue designado “Dignísimo y Benemérito Director de la Casa de Montalvo” en 1970, recibiendo la presea “La Gran Cruz de Montalvo”.
Este ambateño ilustre fallecía a las seis y veinte minutos del 23 de enero de 1999, en “una tarde descolorida, fría y triste…”
TOME NOTA
Extensa fue la labor de su pluma en la Sección Editorial y en el Suplemento Cultural de El Universo de Guayaquil. En El Comercio y Últimas Noticias de Quito y en el diario Avance de Ambato.
“Pablo Balarezo Moncayo es ambateño ilustre, de “ilustre prosapia intelectual y espiritual”. Y esa raigambre ilustre, esa ilustre herencia de sus ancestros, misteriosamente se aglutina…marca hondamente su genética…y le traza la ruta a seguir.
Y el elegido se inclina ante el reto inexorable, y cumple su alto destino de excelso poeta, de escritor, de periodista, de maestro, de incansable adalid de la cultura, y su misión de ambateñia y montalvismo”.
Su padre, educador de tres generaciones ambateñas. Don Pedro Pablo Balarezo Franco, fue su primer maestro, en el hogar en el aula de su “Escuela Particular del Centro” y en el Liceo Montalvo del que era su director.
De su madre, doña Julia Moncayo Moreno, culta dama de muy delicado espíritu, el infante escuchó siempre un lenguaje literario. Es en esta etapa inicial de su vida, que ya se insinúan sus primeras expresiones literarias…tímidas, infantilmente imperfectas, pero prometedoras de algo, “quizá” grande y excepcional.
Precozmente ávido e incansable lector, pronto comenzará a explorar la rica biblioteca del hogar paterno. Leerá los clásicos europeos: Cervantes, Virgilio, Voltaire, Unamuno, Goethe…y ellos imprimirán honda huella en su alma y en su corazón. Leerá a Montalvo, a quien siempre llamará “escritor superbo”, nominación que, con el transcurrir del tiempo y por la asiduidad de su uso en los escritos montalvinos del poeta, terminará convirtiéndose en uno más de los adjetivos inmanentes del “Cervantes de América”. Admirará a Darío, al genial Víctor Hugo, el “dios de las letras francesas”, y sumergirá su espíritu en Nietzche.
Estudios y periodismo
Estudió en el Colegio “Bolívar”, graduándose de bachiller. Se instaló en Quito y siguió Derecho en la Universidad Central. Sin concluir la carrera, regresó a Ambato en 1928, año en que fue Secretario del Gobernador Francisco A. Sevilla. Luego fue Secretario del Colegio Bolívar.
Durante su estancia en Ambato, funda y dirige nuevas Revistas y Periódicos literarios. Aparecen “Sol de domingo” y “Ambato”. Y entre 1931 y 1933, el semanario “Femenil”, en el se publica su poesía “Alas”; y luego, el semanario “Rincón nativo”.
Años después, se estableció en Guayaquil, donde concluyó sus estudios de Derecho. En 1934 ingresó a la redacción del diario “El Universo”. En esa ciudad fue profesor del Colegio Cristóbal Colón y del Rita Lecumberry.
De nuevo en Ambato, en 1943, dio cátedras de literatura y castellano en el Bolívar. Posteriormente fue Secretario del Colegio Montúfar, de Quito y Secretario de la Empresa de Teléfonos.
Su amor por Ambato
Grande fue su amor por Ambato. Le cantó y le arrulló con su amorosa lírica, le ofrendó su gloria, la defendió cuando consideró que fue ultrajado su “ilustre abolengo de ciudad egregia”. Y siempre volvió a ella, para respirar su aire, para cobijarse bajo su cielo, para perderse en su paisaje.
Le habló de su nostalgia por la ausencia, en “Elogio de mi Ciudad”. Exaltó sus raíces ancestrales y sus valores humanos, en su “Maravilla de Ambato”. Le cantó con su verso fragante a huertos y jardines, en su “Canción de Ternura estremecida”.
En su Canto a la Ambateñia, dice: “No había de morirme sin hacer la exégesis de la ambateñia según la llamó mi amor y la comprendió mi ternura. No había de detener mi paso sin decir la interpretación jubilosa de la ambateñia total, que no es voz romántica, menos retórica, sin trascendencia humana, sino raíz telúrica que nace con el hombre ambateño y lo posee en llama de amor, lo aprisiona en caricia y en silicio, y no lo libera ni después de muerto…”
El periodista
En su mente, en su corazón y en su espíritu de delicado poeta, paradójicamente, coexistía el escritor de lucha, muchas veces cáustico y duro. Un combatiente indomable, tenaz y perseverante; inconforme, asistido por la lógica de su alto pensamiento. Inclaudicable en la defensa de sus principios, pero siempre veraz y justo.
Pablo Balarezo Moncayo cumplió con vocación su misión de escritor y periodista, inquietud que siempre aleteó en su alma, desde aquellos primeros años en “Alba azul”, cuando ya se perfilaron sus primeros afanes en tal sentido. Y pagó tributo por ello.
Extensa fue la labor de su pluma en la Sección Editorial y en el Suplemento Cultural de “El Universo” de Guayaquil. En “El Comercio” y “Últimas Noticias de Quito, en el diario “Avance” de Ambato, donde escribió hasta dos artículos por día. Se calcula que habrá publicado unos siete mil artículos, sobre todo literarios y de cultura, durante casi dos décadas de labor periodística.
Sufrió encarcelamiento luego de un Juicio de Imprenta, injusto, que le siguió alguna autoridad, “herida” en su orgullo y vanidad.
“Guardar prisión por ser escritor libérrimo sin la indignidad de tutelajes; por luchar con todas las fuerzas del espíritu por la libre expresión del pensamiento; por denunciar la mentira, la vanidad, la audacia, la inmoralidad y la incapacidad de los que tienen en sus manos el destino de los pueblos, es “SINGULAR PRIVILEGIO”.
Montalvista
Fue un Montalvista de “toda la vida”.
Los minuciosos estudios de todo lo relacionado con Montalvo, pronto lo convierten en el desmitificador del genio, a quien “humanizó” al lograr destruir el mito creado por el quiteño Agustín Yerovi, primer biógrafo del escritor, que aseguraba que “Montalvo se vistió de frac –él mismo – horas antes de morir.
Como Director de la Casa de Montalvo, de 1966 a 1970, Balarezo realiza una estupenda labor cultural y difusión montalvina dentro y fuera del país- Organizó el ámbito material de la Casa Solariega. Formó el Museo Iconográfico, diseñó las Semanas Montalvinas en fechas conmemorativas, convocando para ellas a los más altos pensamientos del país y del exterior. Logró que el Congreso Mundial de Academias de la Lengua, reunido en Quito, visite Ambato, y que Montalvo sea declarado Académico Póstumo, por las veintiún Academias de América.
(Fuentes: Revista Ambato Nº 59. Bibliografía familiar de Pablo Balarezo Moncayo)
Un ‘tríptico espiritual’
Quizá el mejor logro de Pablo Balarezo como Director de la Casa de Montalvo, fue crear un invalorable “tríptico espiritual” en honor del escritor, pues obra suya es la consecución, por primera vez en más de cuarenta años desde la creación de la Casa, de una edición de las Obras Completas de Montalvo.
Luego está su idea creadora de la “Orden de Montalvo”, que constituiría el símbolo de la Entidad Montalvina y que se materializó en Ordenanza Municipal, en 1967. Se completa el tríptico con la idea de crear la “Cátedra Juan Montalvo”, con miras a institucionalizarle en los colegios del país.
Por toda esta obra, Pablo Balarezo fue designado “Dignísimo y Benemérito Director de la Casa de Montalvo” en 1970, recibiendo la presea “La Gran Cruz de Montalvo”.
Este ambateño ilustre fallecía a las seis y veinte minutos del 23 de enero de 1999, en “una tarde descolorida, fría y triste…”
TOME NOTA
Extensa fue la labor de su pluma en la Sección Editorial y en el Suplemento Cultural de El Universo de Guayaquil. En El Comercio y Últimas Noticias de Quito y en el diario Avance de Ambato.
CARLOS LUIS MIRANDA TORRES
CARLOS LUIS MIRANDA TORRES
ESCRITOR -AMBATEÑO
Nacido en la Cuna de los Tres Juanes el 27 de
octubre de 1958, hijo de Luis Jordán Miranda Flores y Olga Carlota Torres
Garcés.
Sus estudios los realizo en el Liceo
“Joaquín Arias” de Pelileo; Colegio “San Pio X” y “Juan León Mera” de Ambato.
Licenciado en Ciencias Administrativas por la Universidad Técnica de Ambato. El intelectual Carlos Luis Miranda Torres Asistente de H. Consejo Provincial de
Tungurahua y Administrador Financiero de la Pontificia Universidad Católica del
Ecuador, Sede Ambato. Co-fundador del Periódico “Palestra” y Director de la
Revista “Alternativa”. Colaborador eventual del Diario “El Heraldo” y de la
revista de la Sociedad de Sastres de Quitodirector de la Casa de Montalvo, es miembro de la Casa de la Cultura Núcleo de
Tungurahua, de la Sociedad de Amigos de la Genealogía, de la Sociedad
Bolivariana y de la Academia Nacional de la Historia. Además, desempeña las
funciones de vicepresidente del Instituto de Cultura Hispánica, docente en la Unidad Educativa Huasimpamba. Intelectual de reconocido prestigio, autor de
importantes obras entre las que se cuentan: “Monseñor Vicente Cisneros Terán”,
ensayo biográfico; “Diócesis de Ambato, 50 años de luz y vida”; “De heraldo del
Juglar de Dios a Cardenal del Ecuador”, “Darío Guevara, una vida profunda”;
“Por la senda ignaciana”, biografía del Padre Chacón; “Nicolás Rubio Vásquez,
vida, obra y familia”; “Orfebre del idioma”, biografía de Mario Cobo Barona;
“Pelileo, baluarte de coraje”; “Tradiciones y leyendas del cantón San Pedro de
Pelileo”, “Fiesta taurina en Ambato”; “Los extranjeros en Ambato y sus
descendientes”; “Memorial de la fiesta de las frutas y de las flores”;
“Alejandro Soria Vasco, apóstol de nuestro tiempo”; “Jorge Salvador Lara,
historiador, diplomático y maestro”; “Epistolario del Dr. Darío Guevara” y
“Páginas de devoción Montalvina”.
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